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Fue durante esa verbena cuando lo vi todo claro.
Rafa llevaba unos días muy apagado y no
quiso salir ese puente, no me extrañó demasiado después de lo sucedido,
apenas una semana antes había descubierto que el hijo que creía suyo y
por el que se iba a casar con Raquel, era del jefe de ambos, en una
semana había perdido, pareja empleo hijo y boda.
Hicimos una pequeña fiesta en casa,
donde acudieron algunos amigos nuestros y también algunos de Nieves
nuestra hija, dos años menor que Rafa y que vive con su pareja, cuando
comenzó a decaer el ambiente, Armando mi marido que estaba un poco
“perjudicado”, por abusar de la fresca sangría que habíamos preparado,
se fue a acostar y pronto se despidieron los demás, los mayores
marcharon a sus casas y los jóvenes, quizás a otras verbenas.
Yo me quede sola un poco más para
recoger, cuando me disponía a apagar las luces de la piscina, parar la
música y cerrarlo todo para acostarme, vi en un banco en la oscuridad,
solo como toda la noche a Rafa, me acerque a él y tirando de sus manos
se puso de pie, pude ver sus ojos enrojecidos, a pesar de sus 22 años
sigue siendo mi niño, lo abrace y comencé a bailar con él sin decirle
nada, al poco note como me estaba besando en el cuello, eso me
sorprendió pero espere antes de decirle.
¿La echas de menos verdad?
no me respondió y siguió con sus besos, al tiempo que sus manos me
acariciaban la espalda, me estaba excitando y notaba como su erección
chocaba contra mi sexo, entonces un poco nerviosa le dije.
Entiendo que la añores y que la eches de menos, más en un día como este.
Para mi sorpresa me respondió.
No la echo de menos, es agua pasada, pero
me ha servido para entender que los sueños hay que esforzarse para
alcanzarlos, no conformarse en que se queden en sueños, lo mejor es
intentarlo y si no resulta, esperar que no sea demasiado doloroso para
nadie, pero no quedarte con la duda.
Toda la noche, he estado esperando la
oportunidad de tenerte en mis brazos así, como mujer más que como madre,
es algo con lo que sueño desde los 15 años, ahora puedes irte o
quedarte, pero ya sabes por qué estoy aquí y así.
Sin darme tiempo a reaccionar deposito
sus labios sobre los míos y espero, abrí los míos para recibir su lengua
juguetona, mientras la incipiente humedad se convirtió en una riada,
estaba chorreando de excitación en brazos de mi hijo, con el que me
estaba dando un “lote” como cuando era adolescente, me llevo hasta el
césped donde aún quedaba alguna toalla, de las empleadas por los que se
habían bañado y nos tendimos sobre una de ellas.
Sus hábiles manos soltaron mi vestido,
mientras yo solo atine a palpar su bragueta y comprobar que hacía mucho
que no lo bañaba, NUNCA imagine que pudiera haber vergas tan grandes y
duras, a pesar de que a mis 44 años y con dos hijos, fueron muchas las
ocasiones. Sobre todo aprovechando las despedidas de soltera, o algunas
cenas con amigas o ex compañeras de instituto o universidad, NUNCA se me ocurrió “quedar” con un compañero, o buscarme “un amigo” eso a la larga trae malas consecuencias.
Pero al despedirnos y siempre ya sola,
habían terminado teniendo encuentros muy placenteros con “profesionales”
muy bien equipados, no es lo que considero una infidelidad, ya que ni
siquiera llegue a conocer sus nombres verdaderos, fueron simples
“experiencias” sexuales, sin más consecuencias que “animar un poco”,
la aburrida vida del ama de casa y nunca repetí con ninguno, además con
ellos sí que hacia cualquier cosa que me indicaran o enseñaran.
Saltándome los tabús que tiene Armando mí marido.
Esto era diferente, estaba en el jardín
de mi casa, el vestido abierto las manos de mi hijo tratando de soltar
el sujetador y yo acariciando una verga enorme por encima de la ropa, me
puse las pilas y tome las riendas de la situación.
Me arrodille junto a Rafa, me acabe de
sacar el vestido, solté el sujetador y baje las diminutas bragas, que
más parecían un tanga, solté su correa y tire de sus pantalones, el hizo
“el puente” para facilitarme las cosas, soltó su camisa y en instantes
estábamos ambos prácticamente desnudos, realmente no era muy consciente
de lo que estaba haciendo, de lo único que si estaba segura es que lo
hacía bien.
Con la poca luz que llegaba a esa parte
del jardín, pude comprobar que no estaba equivocada respecto al tamaño,
solo un chico mulato que conocí en una de mis “escapadas”, tenía “algo”
semejante pero no tan gruesa, la acaricie con ambas manos mientras Rafa
comenzó a suspirar, alargó una mano y sujetándome por la nuca sin
forzarme, guio mi cabeza hacia la suya, nos besamos mientras mis pezones
que estaban durísimos por la excitación (pues hacia muy buena
temperatura) se clavaban en su pecho.
Tarde poco en llegar al punto de no
retorno, necesitaba ser penetrada y sin pensar demasiado, me coloque
encima suyo y con la maestría que da la práctica, me acuclille sobre él,
apunte bien su rica verga y de una sola “sentadilla” me ensarte en él,
soltando un suspiro al tiempo que esa barra de placer me habría las
carnes, pues a pesar de lo muy mojada que estaba, note la diferencia del
tamaño al que estaba acostumbrada, y de qué forma.
Me quede quieta durante unos instantes,
que él aprovecho para acariciarme los pezones con las palmas de las
manos, dándome así libertad para moverme cuando me pareciera, pronto
comencé lentamente hasta acostumbrarme a semejante tamaño, después me
puse a botar como una posesa, en cada nueva “clavada” parecía que me
fuera a rasgar pero no me importaba, estaba viviendo una fantasía que
nunca había comentado con nadie.
Bueno en realidad eran dos, la primera
conseguir a alguien con una polla inmensa, algo que tarde o temprano
habría conseguido, pues soy de ideas fijas y a fuerza de salidas habría
conseguido encontrar alguna “descomunal”, la otra desde que Rafa era
niño, la idea de follármelo me rondo muchas veces por la cabeza, más
como una pesadilla que como un anhelo, pero lo estaba haciendo.
Cuando note los primeros calambres me
pareció enloquecer, hacía tiempo que Armando no conseguía llevarme tan
allá y como muchas de las mujeres que conozco, tenía que fingir los
orgasmos, esa era una de las causas que para mí, justificaban las
“escapadas”, pero Rafa, imagino que al ver mi expresión, me abalanzo
sobre su pecho y me hizo rodar hasta quedar el encima mío, entonces sin
salir de mí y arrodillado entre mis piernas las coloco sobre sus hombros
y comenzó a darme unos caderazos que me movían sobre la yerba pues
estábamos ya fuera de las toallas.
El inminente orgasmo se presentó, trate
de acallarlo pues suelo ser muy escandalosa cuando es de verdad, para
ello puse un antebrazo sobre mi boca, pero a pesar de ello se oyó el
gutural y profundo gruñido que suelo emitir, sin cesar en sus caderazos
se apodero de mis pezones y comenzó a tironear de ellos como si quisiera
arrancarlos.
Eso me saco de mi convirtiéndome en una
verdadera perra, que ya solo quería más y más, encadene dos orgasmos más
en esa extraña postura para mí, pues aunque lo había visto en algunos “documentales”
de los que alquilo en ocasiones, para desahogarme cuando estoy sola y
no tengo planeada una escapada, nunca hasta entonces lo había probado,
las penetraciones eran totales y muy profundas, yo estaba en la gloria.
Cuando le pedí que me dejara descansar
un poco, con mucho cuidado deposito mis piernas una a cada lado de su
cuerpo en el suelo, quede espatarrada y satisfecha, entonces se tendió a
mi lado y pasando un brazo bajo mi cuello me atrajo hacia sí, nos
estábamos besando y cuando pude le dije que sentía mucho que no se
hubiera corrido, al decirlo me di realmente cuenta, de que le estaba
hablando como a cualquiera de mis ocasionales amantes, sin darle
importancia más que al echo en sí.
Su respuesta me dejo algo muy claro.
¿Es que ya hemos terminado?
Realmente no habíamos terminado, yo al
menos no creía que eso fuera el final de nada, apuntaba más a un
principio, no sabía con qué resultado pero estaba claro que no quedaría
así, me apreté más a él y le dije que ciertamente no habíamos terminado
aún y que teníamos, no solo esa noche por delante sino todo el tiempo
que quisiera.
Me sonrió y seguimos abrazados un buen
rato, un escalofrío recorrió mi cuerpo y es que vi o me pareció ver,
como se movía la cortina de mi habitación, sin pensar demasiado en ello,
pues tanto si era cierto y Armando nos había visto y por tanto “sabia”
lo que hacíamos, como si seguía durmiendo y solo lo había imaginado,
decidí seguir y para ello baje una mano hasta la polla de Rafa que no
había perdido rigidez y que se apretaba contra mi pierna, lentamente la
fui pajeando, le hice poner boca arriba, me arrodille junto a él y fui
besándole el pecho sin dejar de pajearlo.
Sin dar muchos rodeos llegue a esa
maravilla y comencé a besarle el capullo, mientras con una mano
acariciaba sus huevos y con la otra apenas podía rodearla, pero notaba
perfectamente las abultadas venas, de esa polla que tanto placer me
habían proporcionado hacia tan solo un rato.
Pensé por un momento si sería
conveniente tratar de “engullir” semejante exageración, de momento me
dedique a lamerla a lo largo del tronco y me pareció que incluso había
crecido algo, seguro que era efecto de la proximidad, el caso es que
cuando me pareció, trate de meterme en la boca lo que pude, que no llego
ni a la tercera parte antes de tener las primeras arcadas, fue Rafa
quien se retiró, y me quede un poco decepcionada cuando vi que se
levantaba y marchaba, regreso en unos instantes con unos cubitos de
hielo en la mano y dándomelos dijo.
Aplícalos en los huevos y la polla, veras como se encoje y después prueba otra vez.
Comencé a reír con ganas, sin pensar que
quizás Armando me oiría, pero a esas alturas ya apenas pensaba en otra
cosa que no fuera gozar de la polla de Rafa, tenía toda la razón, quedo
bastante arrugada y pude engullirla sin problemas, además estaba
“fresquita”, pero a medida que la iba lamiendo fue creciendo, hasta
llegar al tamaño original si no más, pero en este caso no me dieron
arcadas, puede que por estar ya dentro de la boca y garganta o por lo
fría que estuvo en su momento.
El caso es que le pude hacer una mamada
con mucha dedicación aunque con poca experiencia, solo había hecho
algunas en las salidas y con condón, cuando note que la eyaculación de
Rafa estaba cerca y me pareció que intentaba retirarse, lo sujete,
quería que se vaciara en mi boca, aunque sería la primera vez que
probaría el semen, a Armando nunca se me ocurrió ni proponérselo, ya que
él nunca lo pidió, así como el sexo anal, parecía que para él todo eso
no existiera.
Rafa se vació y de qué forma, la primera
descarga me sorprendió, al estrellarse contra mi paladar con una fuerza
inusitada, no imagine que pudiera ser así, trague pues no quedaba otra
después de haber sido yo quien insistiera al retenerlo, no resulto ser
desagradable, es más la siguientes descargas las esperaba con verdadera
inquietud y tragaba con gula, estaba descubriendo en mí, facetas que
desconocía pero que me gustaban, no había perdido la capacidad de
satisfacer plenamente a un hombre joven y disfrutar con ello.
Al terminar de rebañar todos los restos
que encontré, permanecí con la polla en la boca solo por el placer de
tenerla, hasta que Rafa me hizo ver que era ya tarde y que quizás nos
interesara descansar un poco, en lugar de ir a la ducha, nos metimos en
la piscina, habría seguido sin pensarlo pero aprecie su buen juicio, en
cuanto nos secamos entramos en la casa y nos dirigimos a nuestros
dormitorios, en la puerta del mío me beso y nos despedimos hasta la
mañana siguiente, eran casi las cinco de la madrugada y pronto
amanecería.
Me tumbe en la cama satisfecha y procurando no despertar a Armando, quien al poco se giró hacia mí y a oscuras me dijo.
Estoy contento y sobre todo tranquilo,
cada vez que salías a cenar con tus amigas, compañeras o lo que fuera,
no sabía si sería la última vez que te vería y me dejarías, ahora sé que
no nos dejaras, soy consciente por lo que he visto, que nunca te he
dado lo que realmente necesitabas, al principio, pues hace tiempo que sé
de tus salidas, pensé que era tu naturaleza, ahora comprendo que era mi
pasividad lo que te empujaba a ello.
Me quede sorprendida y aunque no nos
veíamos las caras pensé que tendría unas lágrimas pugnando por salir,
entonces me sorprendió con una petición.
¿Querrías hacerme lo mismo que le has
hecho a Rafa al final? Nunca me ha hecho nadie algo así y a juzgar por
como os habéis quedado ha de ser muy agradable para ambos.
No le dije nada, comencé a pajearlo y a
continuación le hice una mamada que seguro no olvidara en su vida, me
esmere mucho y además como su polla era más “normal” que la de Rafa, me
pude entretener el ciertas florituras, al terminar con la voz cambiada y
mostrando gran satisfacción me pregunto.
¿A pesar de tener sexo con Rafa, seguirás durmiendo conmigo de vez en cuando?
Le respondí.
Dormiré contigo todas las noches y tendré
sexo con Rafa, cuando tú me lo facilites, imagino que a partir de ahora,
ya no tendremos ningún problema y quizás con el tiempo, aceptes que
tengo unas necesidades y te esfuerces en satisfacerlas.
Al día siguiente nos despertamos cerca
de las diez, desayunamos y al terminar Armando dijo que iba a por el
periódico, y que se pasaría por casa de Matías, que cuando le echara el
“fumet” a la paella lo llamara para llegar a punto y que no se pasara.
El sofrito estaba hecho, puse a hacer el
caldo de pescado y mientras lo hacía, Rafa colocado detrás de mí, fue
masajeándome las tetas bajo la ropa. Me tenía muy excitada, sin decirme
nada me empujo suavemente hacia el baño, no entendí nada hasta que le vi
tomar un bote de crema hidratante, me quito el vestido que era lo único
que llevaba y comenzó a aplicar crema en el culo e imagino que también
algo en su verga, me incline apoyada sobre el lavabo y vi por el espejo
su rostro de concentración.
Con mucha paciencia fue introduciendo un
dedo en mi casi virgen culo, pues tan solo en dos ocasiones había
tenido sexo anal, sin demasiada fortuna pues fue incompleto, al no ser
delicados no me gusto y lo paré, este caso era muy diferente pues estaba
decidida a que me gustara, ya que al parecer a Rafa le encantaba por el
mimo con que me acariciaba y lo delicado de sus movimientos, pronto
fueron dos los dedos con los que me iba follando el culo al tiempo que
los dirigía en forma espiral, para ensanchar el esfínter imagino.
Cuando substituyo los dedos por la
polla, note su capullo apretando un poco la entrada, una mano la guiaba
mientras que con la otra se dedicó a acariciarme primero la vulva y
después cuando ya estaba totalmente mojada el clítoris, cuando comenzó a
pajearlo empecé a culear de forma instintiva, como huyendo de sus
caricias, eso hizo que me clavara su dura polla solo con mis
movimientos, estaba entre (la espada y la pared) como se suele decir.
Di un fuerte empellón y solté un
profundo suspiro, quedando ensartada hasta el fondo, alce la vista y le
vi una sonrisa que me gusto, siguió con sus manejos en el clítoris antes
de que YO empezara un largo metisaca, era algo del todo desconocido,
notaba mucho calor y algo parecido al dolor, pero que no es fácil de
definir, el conjunto era positivo, con el añadido de las caricias sobre
mi clítoris, me fallaron las piernas cuando a los pocos minutos comencé a
notar como me estaba inundando las entrañas con su cálido semen, eso
era una maravilla, dejo el clítoris pues también yo estaba llegando al
clímax.
No imaginaba poder llegar al orgasmo por
el sexo anal, pero pienso que influyen mucho las circunstancias, cuando
cesaron los espasmos de ambos, Rafa se sentó en el váter sin salir de
mí y me besaba la espalda la nuca y acariciaba mis pezones, con una
dulzura que desconocía, cuando ambos nos serenamos lo suficiente,
entramos en la ducha, más por que salieran los restos de mi culo que por
otra cosa, con un bikini en una mano y el teléfono inalámbrico en la
otra fuimos a la piscina.
Dejamos juntos los bañadores y el
teléfono y nos metimos a la piscina a jugar como adolescentes, en una de
esas “tropezó” mi mano accidentalmente con su polla que a pesar del
poco rato desde la última “movida” y de estar en el agua ya estaba otra
vez en condiciones, rememorando aquél tiempo en que aún follaba en la
playa siendo novios con Armando, abrace su cintura con mis piernas,
apoyo mi espalda contra las baldosas junto a la escalera y comenzamos a
follar como animales.
Oímos las campanadas de un lejano reloj y
como eran ya las dos, llame a Armando diciendo que a la media echaría
el caldo y que para las tres ya podríamos comer, su respuesta fue que a
menos diez llegaría con el postre.
Mientras empezamos a comer, Armando le dijo a Rafa.
No me odies por lo que voy a decirte, sé
que he tenido a tu madre medio abandonada y que tú le darás lo que
necesita, tenéis mis bendiciones pues será una forma, de que yo también
llegue a gozar de parte o todo lo que hasta ahora me he perdido por
gilipollas, quiero que lo entiendas.
Sé que la haces feliz y con esto me vasta,
porque si algo tengo claro es que nunca me la quitaras y aunque tengas
pareja, no seré yo quien trate nunca de separaros, ojala quien elijas
sea tan inteligente como para entender que el amor que os tenéis, no
puede hacer peligrar una pareja.
En silencio los tres, nos comimos la
paella el postre el café, hicimos un poco de sobremesa viendo la tele, y
cuando rompí el silencio para decirle a Armando de ir a hacer la siesta
me dijo que estaba algo fatigado, que sería mejor que fuera con Rafa.
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