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Todo comenzó una calurosa noche de verano. Yo estaba casi desnudo
viendo la televisión el sofá, concretamente una conocida cadena erótica,
y en dicha cadena estaban programando un programa de vídeos eróticos amateur de chicas sexys, el lema del programa era que tu vecina podría estar apareciendo en esos momentos en televisión, de una forma muy sexy y sensual.
Mis padres tenían contratada dicha cadena, que
era de pago, y la tenían bloqueada con contraseña en el descodificador,
pero aprendí a desbloquearlo. En esos momentos no había nadie en casa, o
al menos eso creía yo y a medida que chicas .............
espectaculares mostraban sus encantos filmados con cámaras caseras, mi
excitación iba en aumento.
Me llamo Juanma, y resido en la zona sur de
Madrid, tengo dos hermanas, la mayor se llama Claudia de 24 y la menor
Sandra de 20, yo estoy en medio, tengo 22.
Tal y como he dicho antes, mi excitación iba en
aumento y empecé a acariciar mi polla por encima del slip; las chicas
que aparecían en pantalla sin llegar a ser espectaculares, eran muy
sexys, y el morbo que proporcionaban las imágenes "caseras" era mayor
que el de cualquier película porno con una buena calidad de imagen.
Metí la mano debajo del slip y en ese momento mi hermana Sandra salió de la nada y dijo
-Deja de pajearte cerdo
Pegué un bote en el sofá y me tape con el cojín que tenía al lado
-¿Pero tú estas loca o que? ¿No puedo tener un poco de intimidad?
-¿Intimidad en el salón de casa? Si quieres hacer guarrerías vete a tu cuarto
Dicho y hecho, con el cojín tapando mis partes me
levanté malhumorado y me fui mi habitación. Me tumbé en la cama, pero
con el susto que me había dado Sandra se me había bajado el calentón y
realmente no tenía ganas de seguir con la faena.
A los pocos minutos Sandra tocó la puerta, sin dejarle pasar le pregunté que quería
-Tengo que proponerte una cosa
-Dime-le dije sin autorizarle a pasar, pero ella entró sin que le dijera nada.
-Te he pillado a posta tonto, ¿que te crees que yo no me masturbo o que?
A pesar de que lo que me estaba contando era algo
natural que todos los seres humanos realizan en sus vidas, el hecho de
que fuera mi hermana menor quien me contara esas cosas me perturbaba y
se lo hice saber
-Sandra, yo no soy tu hermana mayor a la que
contarle secretos y preguntarle cosas de chicas; se supone que soy tu
hermano mayor que tiene que protegerte de los moscones
-No me seas "carca", vamos a ver, estamos en el siglo XXI y yo ya he hablado de esto hasta con papá
Eso me dejó aún más sorprendido, no sé si se estaba marcando un farol o lo decía en serio.
-Bueno, voy a ir al grano que veo que estas un
poco flipado-esbozó una sonrisa picara-yo ya he visto el programa que
estabas viendo, y hace un par de semanas vi como tú también lo veías
-Pero--
-Tranquilo, aquel día no te pajeaste-volvió a
sonreír-curiosamente cambiaste de canal y como estaban poniendo
"Apocalipse Now" en el canal de cine te quedaste viendo la película
Sonreí, mi hermana que conocía mejor de lo que yo
creía. El cine es mi vida, mi pasión, por ello estudio mucho para algún
día trabajar en el séptimo arte, aunque sea de auxiliar de producción
llevando cafés. Le mire y se lo hice saber
-Me conoces bien eh, nena
Ella simplemente sonrió y bajó la cabeza, esta situación pareció avergonzarle más que el hecho de estar hablando de sexo , pero enseguida levantó la cabeza y me dijo
-Quiero que me grabes desnuda y que enviemos la cinta a ese programa.
La sonrisa que dibujaba mi cara se borró por
completo, ella esta vez me miro seria y volvió a agachar la cabeza
profundamente avergonzada. Tengo una cámara semiprofesional, con lo que
hemos grabado varios cortometrajes, videoclips y más cosillas con los
compañeros de la universidad. Evidentemente Sandra hablaba muy en serio y
parecía tener un plan en torno a lo que me acababa de decir.
-Vamos di algo-dijo
-¿Que quieres que diga?, parece que lo tenías
todo calculado. Déjame adivinar, ahora me vas a decir que si esas chicas
lo hacen y a mi me gusta verlas, sería un hipócrita negándome a que tu
salieras en ese programa.
-Tú también me conoces bien, eh¡-dijo Sandra sonriendo
-Pero yo soy tu hermano, y no me iba a sentir cómodo haciendo eso-dije-además, si te ven los padres ¿que les ibas a decir?
-Pues que tengo un bonito cuerpo y que porque no iba sacar partido de él.
-Tú lo que tienes que hacer es estudiar-protesté
-No me jodas, claro que estudio. Ya sabes que saco buenas notas
Sandra estudiaba magisterio especializado en
educación física, ello le ayudaba a mantener el cuerpo de infarto que
tenía, era algo más alta que yo, medía en torno a 1.78, unas curvas
espectaculares, un pecho que debía superar la 95, unos ojos miel que
solo desprendían candor y unos labios carnosos que cualquier ser humano
estaría dispuesto a matar por besarlos.
-Pues precisamente por eso-espeté-tienes un gran futuro como profesora, cuando estés ejerciendo, si tus alumnos ven esos videos que quieres hacer, tendrás que atarlos con una cuerda para que no te "violeen"
Sandra soltó una carcajada que interrumpió mi discurso. No me dejó seguir hablando.
-Juanma, tienes toda la razón del mundo, pero o lo haces tú o se lo digo a tu amigo el Rober.
Aquellas palabras eran como un cuchillo que se
clavaba en mi espalda. Roberto era mi mejor amigo de la universidad.
Cuando dirigía yo, él era el ayudante de dirección, y viceversa. A veces
dirigía yo sus guiones o él los míos. Él tenía otra cámara y nos
complementábamos perfectamente. Él siempre me decía lo buena que estaba
mi hermana y lo mucho que le gustaría que participara en uno de nuestros
cortos, y medio en serio y medio en broma, aprovechaba para decir que
si fuera en una escena de cama mejor. Yo al principio me mosqueaba con
esos comentarios, pero poco a poco dejé de prestarles atención hasta que
les pillé una noche enrollándose, justo antes de que empezaran a darle
al tema. Se les cortó todo el rollo y Sandra no volvió a hacerle caso
desde aquel día y el pobre estuvo un tiempo hecho polvo . Luego se le
pasó pero en el fondo sigue enamorado de ella. Así que de cierta forma
respiré aliviado porque no me hacía gracia que ellos estuvieran juntos, y
por otro lado me dio pena de él.
-Eres la hostia-protesté derrotado
Sandra me esbozó una pícara sonrisa y abrió el armario donde tenía la cámara.
-¿Pero que haces?-dije.
-¿Tú que crees?
-¿No irás en serio?
-Claudia está de viaje, y los padres no vendrán hasta muy tarde.
-Pero ahora hay muy poca luz.
-Lo tengo todo pensado, ven a mi cuarto.
Cogió la cámara, y se fue directa a su cuarto. Yo
no sabía que hacer, si ir o no, porque todo era muy extraño. Finalmente
me subí los pantalones, pero mi polla volvía a estar con ganas de
marcha y se daba mucho cante. Esperé un poco para ver si se pasaba pero
no había nada que hacer, así que ante la llamada de insistencia de
Sandra fui a su habitación.
Cuando entré, me quedé "anonadado", Había puesto
velas por todo la habitación, creando un ambiente de lo más erótico.
Tenía puesta una música muy sugerente y estaba tumbada sobre la cama.
Aquel momento fue uno de los más excitantes de toda mi vida.
-Tráete el trípode, ¡ah! no que ya lo traes puesto-dijo mientras me miraba al paquete y se "descojonaba"
Mi erección no había bajado, sino todo lo
contrario. Me miré mi entrepierna, la volvía a mirar a ella medio
embobado y aunque no quería tuve que reír.
-Estás como una cabra-dije mientras salía en busca del trípode.
Cuando llegué Sandra, estaba sentada en la cama, con las piernas cruzadas y me miró mordiéndose los labios. Era tan sensual…
-Es mejor que apaguemos la música, luego la meto cuando monte el video .
-Así que al final lo vas a hacer, que guarrete eres.
La miré enfadado, no sabía si estaba jugando
conmigo o realmente quería aquel video. El caso es que empecé a recoger
la cámara y el trípode. Ella se levantó temiendo que me fuera
-Perdona nene, perdona. Era sólo una broma, ya sabes como soy.
-Mira, voy a hacerte este video. Lo edito rápido y
tú sabrás que haces con él, pero no me gusta que me hagas chantaje y
menos que me toques las pelotas.
Me miró con ojitos de cordero degollado
suplicando perdón. No quería hacer aquel video. Aunque hubiese visto a
mi hermana desnuda en alguna que otra ocasión, no estaba preparado para
hacer un video erótico como aquel.
-Venga tonto, era un broma-te suplico que lo hagas, es muy importante para mi. No volveré a hacer bromas pesadas.
Suspiré hondo y accedí. Sandra me dió un beso en la mejilla muy cerca de la comisura de los labios.
-Lo tengo todo pensado. Piden tres situaciones distintas. Ésta es la primera, luego he pensado en la piscina y en el baño.
-¿Tres? Pero—
-Juanma, pero si estás harto de ver los videos. No me digas ahora que no sabías que eran tres sitios
-Vale, vale, venga apaga la música y enciende la luz, que hay muy poca
-¿Hay que encender la luz?
-Bueno, si quieres llamo al Rober que se traiga su equipo de iluminación y nos montamos aquí un trío audiovisual.
Ella volvió a esbozar una carcajada.
-Todo esto es muy bonito pero hay muy poca luz. Espera, la enciendo yo.
Afortunadamente el interruptor tenía un regulador
de luz y lo sitúe en una posición perfecta, para que entrara suficiente
luz a la cámara y para que no se rompiera el ambiente.
-Que grande eres nene-dijo Sandra sonriendo
Se volvió a sentar sobre la cama. Empecé a grabar
y ella empezó su espectáculo. Llevaba puesto un pantalón muy corto y
muy apretado. También llevaba puesta una camiseta de tirantes muy
ajustada y unas sandalias. Empezó a cruzar y descruzar las piernas,
mirando fijamente al objetivo. Yo trataba de fijarme en la composición
del plano, pero era muy difícil dejar de mirar a Sandra. Se acercó al
objetivo y se mordió los labios como sólo ella sabe hacerlo. Se dio la
vuelta y se puso a mover el culo de lado a lado muy sensualmente. Yo
trataba de seguir concentrado en el plano.
-Procura no moverte mucho de lado a lado que te sales de cuadro.
Ella giró la cabeza sin girar el cuerpo y me guió
un ojo al mismo tiempo que empezaba a quitarse la camiseta. La prenda
se deslizaba por su piel muy suavemente y yo no sabía donde meterme.
Cuando se la quitó pude darme cuenta de que no llevaba sujetador. Se dio
la vuelta y casi me caigo de la impresión, pero se tapó los pechos con
las dos manos, volvió a acercarse al objetivo y tiró un beso a la
cámara. Parecía que había estado haciendo aquello toda la vida.
Volvió a darse la vuelta y empezó a quitarse los
diminutos pantalones, los deslizaba poco a poco hasta que llegaron a sus
tobillos. Yo tenía la polla que estaba a punto de reventar, creía que
iba a tener una eyaculación espontánea de esas, pero supe controlarme
tratando de centrarme en la grabación. Se dio la vuelta otra vez y en
esta ocasión sus manos no cubrían sus pechos. Tenía unos pechos
preciosos, con un pezón perfectamente marcado, el cual en ese momento
parecía estar erecto. Con una patada, se deshizo de los pantalones y se
sentó sobre la cama.
Con la mano hizo el típico gesto de que me
acercara a ella, yo al principio estaba tan absorto que no lo entendí,
entonces empezó a acariciarse los pechos con un dedo de forma muy
sugerente. Alzó su cabeza hacia atrás permitiendo captar a la cámara su
precioso cuello, sus manos recorrían de nuevo sus pechos apretándolos el
uno contra el otro. Volvió a mirar directamente a la cámara y a hacer
el gesto con la mano.
En ese momento liberé la cámara del trípode y
acerqué el objetivo hacia su boca. Lanzó un erótico beso, y deslizó su
lengua por sus labios. Sus labios cubiertos por el más pasional carmín,
estaban perfectamente perfilados y en ese momento deseaba más que nada
el mundo poder besarlos, pero volví a concentrarme en la grabación y
retiré un poco la cámara.
Hice una panorámica vertical de todo su
organismo, captando primero sus pechos, momento en el cual Sandra
aprovechó para pellizcarse los pezones. No cabía duda, estaban
completamente erectos. Seguí bajando la cámara hasta llegar a su
vientre, perfectamente esculpido a base de ejercicio, su mano lo rozaba
sutilmente y sus falanges apuntaban a un lugar más íntimo.
En ese momento abrió por completos las piernas y
aunque el tanga que llevaba cubría su anatomía, el morbo que producía lo
que ocultaba era superior que cualquier escena pornográfica. Se
acarició su entrepierna por encima del tanga, yo la miré a ella y me
hizo un gesto de retirarme.
Abrí el plano y me eché un metro hacia detrás.
Ella se levantó y se volvió a dar la vuelta, se dobló por la cintura y
su espectacular trasero era el centro de atención del plano. Unas nalgas
perfectamente redondeadas y brillantes. Sin duda se acababa de aplicar
crema para que resaltaran. Con sus dedos índices empezó a quitarse el
tanga, deslizándolo suavemente por sus piernas, cuando hubo llegado a
sus rodillas dejé de fijarme en él para centrarme en su culo, por el que
ya asomaban sus labios vaginales.
Alguna vez le había visto medio desnuda por la
casa, pero aquella visión de su anatomía era nueva para mí. Era mi
hermana, pero aquella situación superaba cualquier lazo familiar que
pudiera existir y en ese momento solo deseaba apagar la cámara y
abalanzarme sobre ella.
Entre sus piernas apareció su mano de nuevo con
el gesto de que me aproximara, y así lo hice. Miraba por el objetivo de
la cámara, pero de vez en cuando alzaba la mirada para contemplar el
espectáculo en carne viva, nunca mejor dicho. Además de la visión el
olor que desprendía Sandra me tenía embriagado, y más cuando me acerque a
escasos centímetros de sus labios. En ese momento el plano se desenfocó
con lo que tuve que girar la rueda del foco que está en la parte
delantera de la cámara. Sin querer rocé su piel, y ella dio un respingo.
-Perdona se le ha ido el foco-me disculpé-y he tenido que corregirlo. Está aquí mira-dije indicándole la rueda de foco.
-No pasa nada tonto, solo que tienes las manos heladas-contestó
¿Aquello suponía que no le importaba que le
tocase? Madre mía, en aquel momento estaba demasiado excitado y no
pensaba con claridad. Me costaba mantener el encuadre y la cámara se
movía demasiado porque mi pulso estaba acelerado.
Sandra se tumbó sobre la cama y me volvió a pedir
que me acercara, pero tenía que estirar demasiado los brazos y perdía
el control sobre el encuadre.
-Sandra no llego bien, me tengo que subir encima de la cama-dije
-Pues hazlo, mientras no me hagas el salto del tigre-dijo entre sonrisas.
Mi cara debía ser un poema porque ella me miraba
riéndose maliciosamente. Esgrimí una falsa sonrisa, me descalcé y subí
encima de la cama, cogiéndola en un plano cenital. Ella seguía lanzando
besos al objetivo (¿o a mi?), y yo seguía recorriendo su anatomía, sus
pechos con sus precisos pezones erectos, su liso vientre, hasta que
llegué de nuevo a su entrepierna. En ese momento ella se abrió los
labios vaginales y pude contemplar su coño en todo su esplendor; si su
coño, en aquel momento no pensaba en la cámara ni en el encuadre, solo
en el precioso coñito de mi hermana pequeña. Estaba totalmente depilado y
los labios sonrosados y brillantes por el flujo vaginal. Su clítoris
también estaba en estado de erección y comenzó a acariciárselo, se
introdujo un dedo dentro de su coñito mientras frotaba su clítoris. Alcé
mi cabeza y estuve a punto de preguntarle que hacía, el vídeo era
erótico, no pornográfico. Los sentimientos volvía a encontrarse en mi
mente, mi instinto fraternal me decía que detuviera aquello, pero mi
instinto animal me pedía que la follase allí mismo como un salvaje.
Decidí quedarme en medio de esos pensamientos, y grabé su masturbación.
Sacó el dedo que tenía dentro de su coño y lo
llevó hasta su boca, lo chupó mientras miraba al objetivo y volvió a
introducírselo, acto seguido introdujo dos dedos más los cuales entraban
con relativa facilidad. Yo movía la cámara alternando entre su coño y
su cara, cuando la acercaba a su cara ella se relamía de gusto y ya no
tiraba besos, sino "bocados". Empezó a gemir cada vez con más fuerza y
volví a bajar con la cámara hasta su coñito; hice un encuadre en el que
el primer término estaba su coñito con tres dedos dentro y en segundo
término sus pechos y cara de placer. Con la otra mano liberó un segundo
el clítoris y acarició su ano haciendo círculos sobre él, pero enseguida
volvió a su clítoris y sus gemidos se acrecentaron. Mi polla estaba a
punto de reventar y a punto de experimentar un orgasmo sin ni siquiera
tocarme. Ella se corrió entre gemidos brutales, que menos mal que no
había nadie en la casa…Cuando terminó de correrse volvió a chuparse los
dedos, y cuando hubo terminado miró a la cámara y lanzó un besito de
despedida.
-Bueno, pues ya está-dijo respirando hondamente.
-Te has pasado un poco-protesté.
-Lo siento me he puesto cachonda y me apetecía que lo grabaras; supongo que eso se puede recortar ¿no?
-Si claro, ahora mismo me pongo a editarlo- recogí las cosas y cuando me disponía a marcharme de su habitación me dijo.
-Juanma, ¿tú no estás cachondo?
La miré enfadado, pero mi gesto cambió progresivamente a una mirada tierna, fraternal. Simplemente suspiré y me marché.
Cuando iba por el pasillo, cachondo perdido, escuché su voz desde el cuarto.
-Voy a ducharme y ahora voy a ver como lo editas-gritó Sandra
Otra sesión de castigo me esperaba, esta vez en mi habitación….
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