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Caímos en una fiesta en una casa con Rodrigo, mi novio. Creo que él
conocía a algunos chicos y nos habían invitado, pero la verdad la noche
estaba algo aburrida. Él tomó bastante y saltaba de acá para allá con
esa música ruidosa.. no sé si es Kapanga, Attaque… ¡no importa! ¡él y
sus amigos!Como ya lo conocía, me había ido bien trola: unas medias
3/4 negras, de red, una mini de jean y un topcito negro. Todavía hacía
algo de calor, pero igual llevé un saquito negro también.Entre la
mini y las medias, asomaban mis muslos gruesos y firmes. Y la atención
masculina no sabía si centrarse en el arito del ombligo o en mis pechos,
turgentes.Había dejado el saquito en otro cuarto y estaba sentada
en la mesa, tomando algo y teniendo que soportar uno tras otro a los
pibes, bien tomados, que me venían a decir cosas. La verdad estaba
haciendo algo de frío, pero no tenía ganas de pararme. Como no había
llevado corpiño, se me notaba enseguida que tenía parados los pezones…
¡que vergüenza! Mejor sí voy a buscar el saquito…Pero no me podía
parar tan fácil, no me había dado cuenta pero el alcohol me había
entorpecido mucho. Casi sin notarlo empecé a jugar con un hielito que
agarré de uno de los vasos. Me lo pasaba por los labios, lentamente, me
lo metía en la boca y lo sacaba.. con dulzura. Lo empecé a lamer y sentí
las gotitas frías que se escurrían de él hasta tocarme los pechos…
¡estaba excitada! Por suerte, creo, nadie me vio.Reaccioné y tomé
impulso para ir, aunque sea, al baño, pero me tambaleé mucho y uno de
los chicos me agarró: “¡Epa! ¿te ayudo? ¿a dónde querés ir?” – “Al baño”
contesté. Y empezó a llevarme.La ebriedad me hacía decir lo que me pasara por la mente, así que me vi tentada a confesarme con el muchacho: “Vos
me viste recién, en la mesa, ¿no?” – “No… ¿por?” – “Si que me viste,
por eso me ayudás. Con el hielito, yo estaba jugando con el hielito y la
lengua” – “No, te juro que no te ví, pero después si querés me lo mostrás” me respondió.Ya estábamos en la puerta del baño, y le dije “Te lo voy a mostrar.. si pasás conmigo”. Puso cara de sorpresa, pero no lo dudó un instante.Una vez dentro, me bajé la bombacha, me subí la minifalda y me senté en el inodoro. “Ay, boludo.. estoy muy mal” le dije. Él, como un caballero, apoyado en la pared, miraba hacia el espejo: “¿Te ayudo a levantarte?”
me preguntó, y me extendió una mano. La acepté y me puse de pie, con la
bombacha todavía por mis tobillos. Estaba dudando entre subírmela o
salir sin ella cuando siento la boca de mi compañero en la mía. Ni lento
ni perezoso, pensé, mientras transábamos, un buen rato.No estoy muy
segura de cuánto tiempo pasó, pero fue muy breve y ya le estaba
chupando la pija. Era re grande, toda venosa, y creo que se la había
perfumado. Tenía la lengua súper sensitiva, se ve que por el alcohol..
así que chupar esa cosa enorme y caliente me producía tanta calentura…
la quería ya entre las tetas, así que la puse entre ellas, sin sacarme
el top.Se la cogí con las tetas un rato y ya el desgraciado me había salpicado de semen por todos lados! “¡Noooo! ¡¿ya?!”
le exclamé. Me puso cara de culpa, y como yo quería más, se la chupé
toda hasta dejarla bien limpita. Me dijo que igual no podía seguir, así
que lo senté en una esquina y me senté en el videt. Lo encendí y me
empecé a masturbar con el agüita y mis manos. Le mostré las tetas,
cubiertas todavía de leche, que me frotaba como si fuera cremita.Aun
a pesar de mi esfuerzo, el pene se caía, no había nada que hacer. En
ese momento volví a la realidad y me di cuenta de que habían estado
tocando la puerta como desde hacía unos 15 minutos. Como escuchaba la
voz de un hombre que decía “¡¡Salgan!! ¡¡Me estoy meando!!”,
decidí abrirla. El chico entró como poseído y empezó a hacer pis sin
mirar a nadie, incluso sin cerrar la puerta. De modo que la cerré yo y
me puse al lado suyo para vérsela.Estaba flácida, pero se la veía en
buen estado y de buen tamaño. Sólo que no tanto como el de recién.
Agarré una esponja de la bañera, la mojé con jabón y antes de que
terminara de escurrírsela, le pasé la esponja por el glande. Ahí recién
me vio por primera vez, totalmente sorprendido: mis tetas afuera con el
top por encima, la minifalda recogida en la cintura, y unas gotas de
semen en el mentón.Agarró la esponja y yo le agarré la pija. Me
limpió la mejilla y yo bajé instantáneamente para chupársela. Se me
ocurrió mirar a mi eyaculador precoz, y ya parecía listo para la acción.
Mientras yo la chupaba, él se levantaba y se iba detrás mío. Me puse en
cuatro, sin desocupar la boquita. La introdujo y de nuevo todos mis
sentidos a flor de piel, me volvieron loca. Creo que eso lo notó el
último participante, porque empezó a gemir de cómo se la chupaba.Atrás
mío había muchísimo movimiento, era como un toro, y la sentía tan
adentro. Me saqué el pedazo de la boca y le dije a su dueño “Tengo la colita disponible”
y antes de terminar de decir nada más, se acomodaron mis dos amantes y
me la pusieron a la vez en cada agujero. Y el del pene grande en la
vagina. Así lo prefería, porque no me animaba a ponerme tal pedazo en el
culo.Les moví bien la pelvis, cogiéndome bien esas dos porongas. No me olvido más…El
del pene más chico me traicionó, y sin decirme nada acabó adentro de la
cola. Más que molestarme, me súper excitó y gemí como yegua. Le grité
que no me la saque, pero lo hizo y me la dio en la boca. La chupé tanto
que largó un poco más de semen y me dijo que me lo tragara. Normalmente
no lo hubiera hecho, pero el otro seguía y seguía cogiéndome de tal
forma que mi calentura no encontraba límites. Me la tragué y le mostré
la lengua, y ahí el del pene grande rejuntó todas sus fuerzas, la sacó y
me la puso entre las tetas. Se la chupaba mientras y al final acabó… me
salpicó otra vez el mentón, todo el top, la boca y las mejillas. Me
dijo que también me trague lo de la boca, pero se merecía más que eso.
Me saqué con una mano lo que había en mis mejillas, entre mis tetas y me
lo puse todo en la boca, me lo tragué y se la chupé a los dos un rato
más hasta que se les fueron cayendo.Ellos se fueron y siguieron la
fiesta. Yo tuve que pasarle la esponja a mi ropa, que estaba llena de
semen. Para cuando salí, me enteré que Rodrigo había quebrado, así que
me lo llevé en taxi al departamento.
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