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No saber elegir bien a una persona puede ocasionar desilusiones, y
sobre todo problemas. Soy Marina, tengo 19 años, soy lo que se puede
decir una linda chica, con mis cabellos pelirrojos algo ondulados, mis
ojos marrones claros, mis buenos pechos, mi fina cintura con una cadera
que da paso a una cola redonda y parada. Tengo una linda familia
compuesta por mis padres y dos hermanos varones, ambos casados, o sea
que en este momento soy la privilegiada de mis papis. Estamos bastante
bien económicamente, a pesar de algunos sofocones en ciertas épocas,
pero papá es hábil para salir de situaciones de apremio. Terminé la
secundaria y estoy dando el ingreso para Medicina y allí conocí a Ariel,
un chico de aspecto normal pero muy bueno, demasiado. Desde que lo
conocí noté que tenía......... muy poco carácter, no confundir tener
carácter con ser violento, pero hay chicas, entre las que me encuentro, a
las que nos gusta tener un novio o en vísperas de serlo, que tengan eso
en lo que me sienta segura. Pero él no, era como que yo decidía todo,
discutía con algo que consideraba injusto mientras él miraba. Una vez en
un restaurante nos querían cobrar de más y él pagaba mansamente hasta
que me puse a discutir con el mozo ante su pasividad. Pero yo lo quería,
a veces hasta sintiéndome su protectora, me sentía bien con él. En la
cama era todo estructurado, y a veces hasta parecía que tenia vergüenza
de hacer ciertas cosas. Tenía un instrumento normal, tirando a chico, lo
que me hacía sentir más cómoda, pues no era para nada doloroso, a pesar
que en mi corta experiencia nunca me enfrenté a algo asombroso. Con él
era el tercero que había tenido relaciones y por suerte los tres con
instrumentos perfectamente manejables. Vino una noche a comer a mi casa,
y a pesar de ser humilde, él decía directamente pobre, trataba de
ocultarlo, a pesar que mis padres jamás tuvieron en cuenta la condición
para relacionarse con alguien. Todo estaba bien, a pesar de ser yo la
que siempre iba al frente ante algún problema. Pero nunca me hablaba de
su familia, cosa que me parecía extraño, ante el tiempo que salíamos,
llevándome a preguntarle. Ariel bajaba la vista ante mi pregunta, pero
insistí tanto que por fin accedió a contarme. "Marina, me da vergüenza
hablar de mi familia, pero no es justo que vos me abriste todas tus
puertas y yo no. Vivo con mi madre y mi padrastro. A mi hermano hace
como dos años que no lo veo porque se fue de casa. Mi casa es muy
humilde, hasta todavía tiene techo de chapa, pero el barrio es de toda
gente trabajadora muy buena. Mi madre es como yo, sin carácter y buena e
inocente. Pero mi padrastro no es buena persona. Toma mucho, no hace
nada, vive del trabajo de mi madre y de lo que aporto yo cuando tengo
trabajo. Es violento, teniendo a mi madre totalmente dominada y yo, para
que engañar, le tengo cierto miedo. Inclusive se comenta, aunque mi
madre jamás me lo dijo, no sé si por miedo, que él mató a mi padre en
una pelea. Como él estuvo 4 años preso y después salió y comenzó a vivir
con mi madre, esa condena nunca explicada me da sospechas. Ejerce
dominio por el poder y varias veces escuché que le pegaba a mamá". Ese
comentario no era del todo placentero, y escuchándolo me daba mucha pena
mientras lo miraba. Dejé pasar el tiempo sin decir más nada de su
familia, mientras él venía cada tanto a casa. Hasta que un día me dijo
que tenía presión de sus padres para conocerme, así que me invitaba a
cenar mañana. Le contesté enseguida que sí, que yo no tenía problemas,
que me encantaría conocerlos, y me mostré entusiasmada, aunque el no.
Llegó esa noche y fui vestida normal. Con un pantalón Jean apretado,
como yo siempre usaba y marcaba mis curvas, y una remera azul oscuro
ajustada, como se usaban. Fuimos en colectivo y cuando bajamos vi que el
barrio era humilde y tranquilo. Caminamos dos cuadras y llegamos a su
casa que era tal cual él me la había descrito. Abrió la puerta su madre,
que era una mujer de unos 45 años, pero avejentada, con las arrugas
prematuras de quien lleva una vida fatigosa. Adentro estaba sentado con
un vaso de vino el padrastro, que ni bien me vio, comenzó a devorarme
con la mirada, como un león que ve entrar a un cordero a su cueva. Sin
que se levantara le di un beso en la mejilla sintiendo su aliento a
alcohol, mientras él me seguía clavando con la mirada, ya con rastros
de lujuria. Estábamos los cuatro comiendo y yo sentía molestia de tener
permanentemente la mirada del tipo encima, hasta que dijo "Que linda es
tu novia Ariel, es muy bonita". Contesté dando las gracias y lo observé
bien aunque disimulando. El tipo, que se llama Julio, era alto, de unos
50 años, morocho y con el cabello bien negro peinado todo para atrás,
vestido con una camisa blanca y pantalones marrones, bastante arrugados
no cuidaba en lo más mínimo sus modales. Se metía constantemente su dedo
en la oreja, como rascándola, y cada tanto en la nariz, se rascaba la
entrepierna, o directamente el culo, era bastante repulsivo, y su mirada
era tan lujuriosa que parecía que me violaba con ella. Terminamos de
comer, mientras el tipo se ocupaba que mi vaso estuviera siempre lleno
de vino. Cuando se levantaron Ariel y su mamá a lavar los platos el tipo
me dijo que me quede sentada pues yo era la invitada quedando a solas
con él. Me preguntaba cosas relacionadas con mis anteriores noviazgos,
siempre mirándome. En un momento me pidió si le podía alcanzar los
cigarrillos que estaban en un aparador atrás de donde estaba yo sentada
para mirarme bien el culo, lo que pude apreciar por un espejo ubicado
enfrente. Como alterado luego de su observación, aumentaba el tono de
las preguntas, intentando pasar al terreno sexual, cosa que esquivé con
diplomacia. Ya preparados para irnos, el tipo insistió en invitarme a un
asado para el domingo al mediodía, pensando en Ariel y que no crea que
me sentí incómoda. El domingo fuimos, y yo siempre con jean y remera.
Estábamos los cuatro en el fondo, donde estaba la parrilla, y mientras
el tipo hacía el asado tomaba a rabiar. En un momento les dijo a Ariel y
a su madre que no alcanzaría el carbón, mandándolos a comprar, por
supuesto de manera imperativa a lo que ellos mansamente accedieron.
Mientras estábamos solos, y yo estaba parada en una mesita limpiando la
verdura, él se puso atrás mío apoyándome levemente el bulto en mi cola,
haciendo él que buscaba una cosa, me corrí pero él me siguió, y cuando
me volvía a correr me dijo al oído con aliento a alcohol, "¿te gusta
tener algo en serio apoyado?, y no las boludeces de los pibes. Sé que te
falta pasar una buena noche, con un hombre verdadero, y vas a ver que
tu noviazgo con Ariel va a ser mucho mejor, lo vas a manejar mejor". Me
salí a un costado y le dije "Déjeme en paz, ¿Qué se cree que soy?, ahora
les voy a contar todo cuando vuelvan". "Contales, lo que vas a lograr
es que los estropee a golpes a los dos. La vieja me tiene podrido y el
pibe no sirve para nada. Me darías la excusa para darles una patada en
el culo a los dos y mandarlos a la calle, porque esta casa es mía.
Maldita la hora que salí de la cárcel y me metí con la vieja esta. A
pesar que la corneo cuando se me canta, hasta los putos que me morfé en
el penal son mejores que ella cogiendo. Cuatro veces hizo la denuncia a
la policía de que le pegaba, ellos no le dan bola. Aparte si entro de
nuevo en cana, cuando salga los reviento a todos. Pensá bien chiquita lo
que vas a decir, pero si no me dejas sacar las ganas una noche ellos la
van a pasar muy mal y vos serás la culpable, prometo tratarte bien y
vas a ver que te vas a sentir mucho mejor, piénsalo bien, porque si el
martes a la noche no venís a cenar prepara tu casa para recibirlos, van a
ir un poco estropeados. El martes vamos a ir despacio conociéndonos
para ablandarte, pero no pasará nada, el sábado es la noche, pero va a
pasar rápido, piénsalo bien." Se dio media vuelta y volvió a cuidar el
asado y a chupar vino. Quedé helada y con miedo ante el tono de sus
palabras, era un tipo realmente de avería, realmente pesado y yo estaba
en el medio. Si decía algo seguro cumpliría sus amenazas, y yo realmente
lo quería mucho a Ariel, pero acostarme con esa porquería me daba
repugnancia y mucho miedo a la vez. Sentí que yo también caía bajo su
dominio. Vinieron ellos y yo no dije nada, y veía que el tipo me miraba
como recordándome sus palabras. Casi no comí aduciendo ante la pregunta
de mi novio si me sentía mal, que tenía un malestar en el estómago,
mientras el tipo me miraba con una sonrisa sarcástica. Nos fuimos y yo
no dejaba de pensar, en el lío que estaba metida. En mi casa mi cabeza
era un barullo total, no sabía qué hacer, pero sinceramente temía por
Ariel y su madre, y decidí juntar fuerzas e ir el martes, sabía que
empezaba un juego peligroso, pero sentía el deber de hacerlo, luego,
pensaría como sacar a mi novio de ese infierno. El martes a la noche fui
a cenar a la casa de Ariel, y mientras lo hacíamos, pensaba qué
seguiría ahora. El tipo sabía bien que al tenerme allí, había triunfado,
y me miraba ahora como su mujer en luna de miel, sabiendo lo que me
haría. Ariel y su madre se levantaron a lavar los platos, y el tipo
enseguida me dijo si lo podía acompañar al fondo a buscar más vino.
Accedí con resignación esperando algo. Cuando entramos a la piecita del
fondo entornó la puerta, y me tomó de la cintura llevándome hacia él y
me comenzó a besar. Aguantando el horrible aliento a vino, no me
resistí, lo que lo excitaba de sobremanera. Mientras aguantaba su lengua
recorriendo toda mi boca y deteniéndose sobre la mía, puso una mano
sobre mi culo y lo acariciaba por arriba del pantalón, intento pasar su
mano por debajo del jean, pero estaba tan ajustado que solo metió los
dedos hasta un poco más de la mitad y tiraba de mi tanga para arriba
metiéndola adentro de mi vagina. Cuando sentí eso instintivamente le
tomé el brazo con que agarraba mi tanga y lo apreté. El tipo que
enseguida se dio cuenta, tiró más fuerte la tanga para arriba sacando
buena parte por arriba del pantalón enterrándose la parte delantera
dentro de mi concha y haciéndome gemir bajo Uuuuhhhh Aaaahhhhh
Aaaahhhhh. Entonces me dijo "Te gusta tener algo adentro de los
agujeritos, ya vas a tener algo mucho mejor, apretate bien contra mí que
quiero que nos refreguemos un ratito". Me apreté, y él seguía tirando
para arriba y besándome, lo refregué y note algo muy importante ahí
abajo que pensé no era para nada como las hasta ahora conocidas. Al rato
me soltó, y volvimos, mientras Ariel y su madre seguían en la cocina.
Nos fuimos con mi novio, quedando para el jueves volver al mediodía, a
pedido del tipo. Esa noche tuve relaciones con Ariel y estaba muy
excitada, estaba segura que el manoseo de Julio me dejó así, el tipo
sabía bien lo que hacía, pero también yo sabía que me podía enfrentar a
un arma que no era para nada como la que yo cabalgaba ahora, era
desconocida y de temer. El jueves al mediodía fuimos a la casa de Ariel
nuevamente, luego de comer muy liviano, Julio se destapó con que
aprovecháramos el hermoso día que hacía para tomar sol. Ariel le dijo
que yo no había traído malla y el tipo insistió con que me dé una la
madre de Ariel y dirigiéndose a ella le dijo bien bruto "Dale la negra
que a vos te queda horrible como las otras.". La mujer me llevó a la
pieza, y luego de revolver en un cajón de la cómoda, sacó una mini
bikini negra, que pensé que seguro se la hacía poner el depravado de
Julio a ella para su show personal. Me la puse hasta con esfuerzo, pues
era muy chica y me costaba acomodarla. Primero me vio Ariel quien me
alabó a pesar de conocerme desnuda, luego la madre que no dio señales de
nada, estaba demasiado preocupada por su vida como para analizarme.
Pero cuando me vio Julio que estaba tomando litros de cerveza, se movió
todo en la silla, poniendo cara seria visiblemente alterado. Me asustó
verlo así. No pasaron ni diez minutos que estábamos al sol, cuando Julio
que estaba meta moverse en la silla, clavando sus ojos perversamente en
mi culo semicubierto, y tocándose el bulto, cuando les ordenó a Ariel y
a su madre que fueran a comprar más cerveza, pero sin quitarme los ojos
de encima. Ellos sumisos tomaron los envases vacíos y fueron, al
almacén que estaba a cinco cuadras. Ni bien cerraron la puerta, se
levantó, vino hacia mí que estaba parada, me tomó de la cintura
colocándose por detrás mío, me apoyo bien su bulto bien duro en mi cola,
y mientras me besaba el cuello con frenesí me decía al oído. "Así,
muñeca, así, ahora no está ese pantalón malo que no me dejaba tocar bien
este precioso orto, que tesoro mi amor tenías escondido aquí. Me va a
costar mucho llegar al sábado. ¿Sentís como tengo la pija de dura?, ¿Te
gusta sentirla así?”, hablaba jadeando ya con su mano en mi vagina
frotándola y poniéndome alterada. "Aaaahhhhh Aaaaahhhh Sí, lo siento,
esta reduro, y sí me gusta Aaaahhhhh Aaaahhhhh Aaaahhhhh", dije Gimiendo
mitad con asco pero mitad, para mi asombro excitada. Sus dedos
trabajaban muy bien, porque al ratito yo jadeaba moviendo mi culo por
sobre su bulto. Me corrió un poquito la bikini, y me metió un dedo en la
vagina y otro en el culo moviéndolos metiéndolos y sacándolos, y eso
fue el colmo. Yo gemía y le tomé sus manos y sin querer le dije
"Aaaahhhhh Aaaaaahhhhhh Aaaahhhhhh Despacito, despacito que me duele un
poquito, voy a acabar, Seguiii despacito Aaaaaahhhhh Aaaaaahhhhhh", Y el
buen hijo de puta, retiró sus dos dedos, dejándome echa mierda, y
diciéndome "El sábado linda, el sábado. Escúchame bien. El sábado, Ariel
y la vieja van al interior a ver a un hermano de ella que está mal,
por eso te dije ese día. Vos venite para acá a las ocho de la noche, ya
comida y vestite bien para mí, todo bien apretadito, tomamos unas copas y
vamos a conocernos muy bien, te espero". Y se sentó, vinieron ellos,
al rato nos fuimos y me fui a encamar otra vez con Ariel porque estaba
calentísima, no podía mas, el hijo de puta de Julio me dejó a la
miseria. Llegó el sábado y previamente Ariel me había contado lo de su
tío y yo le dije que me iba a quedar en casa porque estaba cansada. A
las cinco y media me bañé, me puse ropa interior muy chica sin corpiño,
un pantalón cremita que dejaba notar mi tanga de tan ajustado y una
remera marrón. A las siete tomé el colectivo y pensaba contra mi
voluntad que iba a ser una guerra muy jodida, pero la llevaría bien.
Llegué, me abrió la puerta y me hizo sentar sirviéndome vino blanco
puro. Estaba con un short floreado y zapatillas y nada más. Luego de la
primera botella donde casi no hablamos, solo nos miramos, abrió otra y
seguimos tomando. Yo ya estaba media mareada, y él lo notó. Se levantó,
vino a mi lado y me levantó a mí. Me tomó de la cintura, comenzó a
besarme como nunca moviendo a todo lo que da su lengua con la mía, me
tomó fuerte de los cachetes de mi culo apretándome contra él y comenzó a
mover su bulto para abajo y arriba refregándolo por mi concha. Ese
movimiento ya empezó a ponerme caliente y lo tomé del cuello, besándolo
fuerte para luego besarle el cuello y el pecho peludo, pasándole la
lengua. Julio, gimiendo con todo, me desabrochó el pantalón, con
esfuerzo por lo ajustado que me quedaba, lo bajó un poco, hasta la
mitad de mis nalgas y empezó a manosear con mucha fuerza la vagina y el
culo. Yo estallaba, trabajaba muy bien el tipo, yo le mordía con mis
labios su pecho sacando algunos pelos de la desesperación, pero él me
sabía llevar muy bien a la calentura total. Después de un tiempo de
calentarme y calentarse bien, me dijo al oído susurrando "Sácate los
pantalones linda". Yo me saqué rápido los zapatos y empecé con los
pantalones, mientras él se refregaba el bulto mirándome y yo a él.
Solamente con la tanga abajo, esta vez fui yo a abrazarlo a él y lo
empecé a besar con furia. El volvió al ataque con mi vagina y con la
otra mano, comenzó a inspeccionar las tetas. Sin que me dijera nada, me
saqué la remera quedando mis tetas al aire y me bajé la tanga quedando
totalmente desnuda. Se abalanzó sobre mis pechos y chupaba y chupaba
mientras yo, como loca gemía diciéndole "Aaaaahhhhhh Aaaaaahhhhhh No
aguanto más, por favor Aaaaaahhhhhhhh Aaaaaahhhhhhhh". "¿Queres que te
coja", me dijo. "Aaaahhhhh Ay Si, Cogeme ahora", le contesté.
"Después", contestó él. Siguió un rato y le tocó el turno a la concha.
Escondió su cara ahí, pasando la lengua de tal manera que ni pude saber
cuántos orgasmos habré tenido. Luego de eso, y conmigo al borde de la
locura total, se incrustó en el culo, chupando y absorbiendo con su boca
mi agujero. Ya era el acabose, no me podía mantener de pié. Le dije
mirándolo desorbitada "Aaaaaayyyyyy Aaaayyyyyy Basta hijo de puta,
hasta cuando vas a seguir, metémela por Dios Aaaahhhhhhh Aaaaahhhhhh
Cogemeee.". Se paró riéndose y me dijo "Sácala, chúpala un buen rato y
te la guardo bien adentro." Me arrodillé rápido, tiré de su short para
abajo y apareció un terrible pedazo enorme, muy grueso, colorado que me
hizo parar. Mientras él se sacaba el short totalmente me dijo "No me
digas que te asusta, es lo que necesitas en el estado que te encontrás,
vamos chúpala bien y ya entra". La calentura volvió a ganarle a la
razón y con las dos manos la agarré y abriendo bien grande mi boca me
la metí y se la empecé a chupar. Me tomó la cabeza con las dos manos y
empezó a cogerme la boca con un movimiento que me lastimaba al ser tan
gruesa. Con las manos le hacía señas que parara y él empujando me dijo
"No mi amor, aguantá, ahora no", y siguió. Los costados de mi boca ya me
dolían de tan estirados que estaban y yo no podía frenarlo con mis
manos. Julio, comenzó a tirarme de los pelos, mientras movía mi cabeza
para adelante y atrás aumentando el dolor. Al buen rato y con su pija
metida en mi boca hasta donde podía acabó Uuummmmmmmmmmmm
Uuuummmmmmmmmm. Parecía que me ahogaba mientras me entraba el semen
directo al estómago y me tuvo como cinco minutos así para asegurarse que
trague todo. La sacó y me dijo "Vamos a la pieza, linda, que sigue bien
dura y quiere entrar en tu cuevita porque tiene frío". Fuimos, nos
acostamos de costado frente a frente, y mientras nos besábamos, levantó
mi pierna colocándola sobre su cadera y me empezó a penetrar, al
principio, cuando entró dentro de mi concha, me dolió e intenté mover la
pierna, pero él la tenía sujeta con su mano y bien tirada hacia su
espalda, yo con mis manos le apretaba la espalda. Como estaba bien
lubricada por mis orgasmos, la puso toda con facilidad y yo me quejaba,
no estaba acostumbrada a eso tan grueso. Una vez toda adentro me dijo,
"Ya está mi amor, ya está. Ya la comiste toda, ahora disfrútala bien
adentro tuyo.". Y comenzó a moverse acompasadamente, gritando a cada
empujón. Yo al rato también gritaba a cada empujón y me movía como él.
Me soltó la pierna y quedamos los dos abrazados moviéndonos. Me dolía
cuando empujaba al fondo pero el placer también era grande. Estuvimos
así casi una hora hasta que me apretó contra él y volvió a acabar dentro
mío. Al rato nos separamos y quedamos los dos boca arriba. Me fui a
lavar al baño, viendo cómo salía semen de adentro de mi vagina, volví,
él fumaba, me acosté a su lado y tomamos cerveza que él había traído.
Estuvimos casi cuarenta y cinco minutos así, hasta que él se volcó a mi
lado quedando frente a mí, me empezó a meter el dedo otra vez en mi
vagina y yo otra vez caliente, lo puse de espalda y me subí sobre él. Me
introduje la pija en mi concha y superando el dolor inicial, lo empecé a
cabalgar. La parte de arriba de mi cuerpo la tenía volcada contra él y
con mis manos agarraba su cabeza por su nuca besándolo, mientras Julio
tenía sus dos manos en mis nalgas, apretándolas mientras acompañaban el
ritmo. Pasó casi otra hora y él me dijo "Bajá rápido mi vida que voy a
acabar de nuevo y quiero que te lo tragués todo". Salí y bajé poniendo
mi boca en su cabeza, tragándome otra buena dosis de semen. Volví al
baño, de regreso él me dijo "Bueno, vamos a dormir, porque fueron tres
acabadas, vamos a descansar". Apagó la luz, y me dormí con su mano en
una teta mía. Me desperté, serían las cinco de la mañana, estaba la luz
prendida, y yo de costado de espalda a él, con una pierna bien tirada
adelante y su dedo pasándome crema en el culo. Media dormida pero
consciente de lo que venía le dije "Julio, sabés que me va a doler, y yo
sé que lo que te diga no te va a detener. Por eso te pido que seas
suave, no estoy acostumbrada a aparatos como el tuyo. Despacio y todo va
a salir bien": "Mi amor, hace media hora que estoy mirándote el orto,
con la pija que se sale de lugar. Te lo voy a hacer suave pero la voy a
dejar mucho ahí adentro porque estoy muy caliente con tu culo.". Y
comenzó a meterla. Al principio, como supuse, me dolía una barbaridad,
parecía que el culo no se abría, no era esa pija como las otras que
habían explorado ese agujero. Me agarraba de los costados de la cama
quejándome del dolor y tratando de no ponerme dura porque sabía que era
peor. Sentí la cabeza que ya había entrado, pero el dolor aumentaba
haciéndome gritar un poco. Respiré hondo, y me aflojé dentro de lo que
podía, pero lo conseguí. Ahí la pija se deslizó un buen trecho en mi
culo más relajado pero no impidió que me brotara otro grito porque el
dolor aumentó Aaaaayyyyyyyyyyyyyyyyy Aaaaaaaayyyyyyyyyyyyyy
Aaaaaaaaayyyyyyy. Trataba de mover el culo para ayudar la penetración,
pero la pija encontraba resistencia en algunos tramos de su recorrido
que no se adaptaban al tamaño. Pero al fin, la cabeza llegó a su
objetivo y llegó al fondo. Sentí una gran presión en mi vientre, ésta
pija llegó mucho más lejos que las otras y se mantuvo alojada allí un
buen rato, inmóvil, disfrutando del objetivo cumplido con tanto
esfuerzo. Julio, viéndome sufrida, me dijo al oído "Toda adentro mi
vida, ¿Te gusta tenerla adentro?, ¿Me acompañás moviéndote para que te
lo abra bien?, ¿Ya pasó un poquito el dolor?, ayudame linda para
romperlo bien.", con voz de excitación total. "Aaahhhh Si, Siii me
gusta. Despacito te voy a acompañar. Rompémelo Cógemelo despacio
Aaaahhhhh Aaaahhhh Despacio que quiero disfrutarte mientras me lo rompes
Aaaahhhhhh Aaahhhhh.”, le contesté tratando de acostumbrarme a tener
eso todo adentro de mi orto. Se empezó a mover despacio para ir
aumentando gradualmente el movimiento hasta llegar a hacerlo violento.
Yo lo acompañaba, pero cedí un poco cuando él lo hacía rápido, volviendo
el dolor a vencerme. La rotura se estaba consumando y yo sabía que mi
culo ya nunca sería el mismo. Debe haber durado hora y medio la
penetración y el culo ya estaba totalmente roto, desarmado, bien
abierto. La pija entraba y salía fácilmente y yo sacaba bien el culo
afuera y gritaba en cada empujón de él Aaaaaayyyyyy Aaaaaayyyyyyy
Aaaaayyyyyyyy Siiii Asiiii Cogemeee Asiii Siiii me gustaaa como me lo
rompes Asii Seguii cogiendomee Aaaayyyyyy Aaaaayyyyy. Acabó como nunca,
inundándome el culo de leche. Luego que volví del baño, noté que había
amanecido. Estuvimos una hora en silencio, besándonos y acariciándonos,
hasta que nuevamente volvió a atacar mi retaguardia para asegurar el
destrozo. Esta vez yo estaba boca abajo y se me tiro encima y yo
levantaba bien el culo y gemia ante cada empujón Aaaahhhhh Aaaaahhhhh
Aaaahhhhhh Asiiii Siiii Aaaahhhhhh Aaaahhhhhhh Aaaaahhhhhhhhh, ya la
quería bien adentro, total ya el culo lo tenía roto y disfrutaba tenerlo
asi. Otra hora más a los golpes de pija contra mí ya suplicante culito
Haciéndome gritar y delirar de placer un placer como nunca lo sentí
Aaaaayyyyyy Siiiii Asiiii Siiii Cogemeeee Soy Tuyaaa Aaaahhhhhhh
Aaaaahhhhhhhhhh Rompemee la cola hijo de puta Aaaaayyyyyyy Aaaaaayyyyyyy
me seguia dando duro se sentia los fuertes golpeteos de su ingle contra
mi colita destrozada plop plop plop plop yo gritaba de placer a más no
poder Aaaayyyyyyy Aaaaayyyyyy Asiiii Siiii Cogemeee todaaa siiii
Aaaayyyyyy Aaaayyyyyyy –A ver Sácame vos la lechita con ese culito
hermoso que tenes te animas? Me preguntaba y yo como respuesta levantaba
mi colita la empujaba fuerte contra su pija enterrándomela entera hasta
el fondo Aaaahhhhh Aaaaahhhhh Asiii Asiiii Siii Asiiii Aaaahhhhhh
Aaaaahhhhhh estuve asi como 10 o 15 minutos y en eso me la entierra de
nuevo hasta el fondo y Acaba bestialmente Y nuevamente me la llenó. Esta
vez en el baño y mientras iba de cuerpo, salía a mares la leche
mezclada con mi excremento. Nos volvimos a dormir, despertándonos al
mediodía. Me clavó por tercera vez el pobre culo, esta vez de parados en
el comedor esta vez yo gemí y grite como nunca Uuuuyyyyy Dioosss Siiiii
Aaaayyyyy Aaaayyyyyy Siiii Asiii Que machote como me coges por dios
Aaaaayyyyyyy Aaaaahhhhhhhh Aaaaahhhhhhh Aaaahhhhh Uuuuhhhhhhh Siiii
Asiiii Aaaahhhh Aaaahhhhh Uuummmmm que rico siii Aaaahhhhhhh Aaaaahhhhh
me empezo a dar con todo y me termino de calentar a full como me cogía
de parada Aaaahhhhhh Aaaahhhhhh Aaaahhhhhhh Aaaahhhhhh y me la volvió a
meter hasta el fondo de mi colita y acabo otra vez dentro de ella
Sacandome un Uuuuuhhhhhhh Siiiii Asiiiiii Aaaahhhhhh Aaaahhhhhh
Aaaaahhhhh y me desplome unos segundos sobre la mesa del comedor y me la
saco y se limpio la cabeza de la verga en mis nalga me pare me acomode
la ropa interior y Me cambié, y me dispuse a irme mientras él me cargaba
por no poder caminar bien. Todavía sigo de novia con Ariel, pero no sé
si es porque todavía lo quiero o porque una vez por semana me encamo con
su padrastro, pero por ahora, no me importa averiguarlo quiero
disfrutarlo. Luego de la experiencia con el padrastro de mi novio todo
siguió igual aunque Julio me pedía a espalda de Ariel cosas cada vez mas
morbosas ayer por la noche me llamo a casa y Julio me pidió que vaya a
la casa con Ariel a comer otro asado que me tenía una sorpresa el
viernes a la noche estuve como loca desde ese día domingo que me llamo
para tirarme esa propuesta estaba muy ansiosa hasta cuando venia Ariel a
casa lo cogía con much ísima más ganas y más caliente cada día le pedía
mas en la cama era como si tratara de encontrar en Ariel lo que julio
me dio pero era inútil necesitaba ser cogida por ese abominable hombre
que desbordo mi cuerpo de lujuria asi que mientras eso me pasaba
Mantenía contento a Ariel llegamos a miércoles y seguia mas caliente que
nunca a Ariel lo cogía a tal punto de dejarlo extenuado y sin fuerzas
Asi amanecimos el jueves a un día del encuentro y yo no podía controlar
la calentura pero decidí que en todo ese día no tendría sexo
con Ariel para entregarme bien calentita a Julio y asi transcurrió mi
día devorándome las uñas de la desesperación me dormí costándome
horrores pensando en la verga de Julio me quede completamente dormida.
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