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MADE IN AVELLANEDALa búsqueda dá resultados. Solo hay que insistirQuiero relatar lo que sucedió una tarde en un lugar de estacionamientos de grandes camiones de carga que viajan desde Buenos Aires a Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. O desde esos países a La Argentina.Muchos de esos camiones tienen su lugar de estacionamiento en una area poco poblada en Avellaneda, cerca de los grandes puentes que unen este partido con la Capital Federal. Muy cercano a eso espacios, está un complejo habitacional gigante con torres de 25 pisos. Alguien me contó que vivió una experiencia sin igual cuando se animó a caminar por ahí. Los detalles de su relato fueron trabajando en mi mente y poco a poco fui tomando valor y me atraví a probar suerte.Comencé pasando en mi auto muy despacio, mirando bien el panorama, que me lo había descripto muy detalladamente. Había grupos de hombres cercanos a sus camiones, preparando una fogata como para hacer asado. Siguiendo en la pesquiza, encontré otros grupos pequeños de tres o cuatro hombres que estaban en otras actividades como haciendo arreglos mecanicos, o tareas de aseo de su cabina, etc. Lo cierto es que en casi todos los casos cuando yo pasaba algunos me saludaban, con cierta amabilidad.Hice muchas visitas en mi auto, durante un mes. Hasta que el día que les quiero relatar, hice lo habitual. Estaba muy caluroso y todos los hombres estaban con ropas livianas, con el torso desnudo o con camisetas musculosas, excibiendo músculos o abdomen en abundancia.Decidí dejar mi auto en un lugar seguro y hacer el mismo recorrido caminando. Tenía que admitir que era un buen trayecto, unas 10 cuadras donde no caminaba casi nadie y menos a esa hora entre las 10 y 11 de la noche. Cuando pasé por los grupos más numerosos, escuché comentarios tales como "ese anda buscando verga" y risas. Yo seguí mi camino. Más adelante había tres hombres juntos, que cuando pasé me saludaron. Uno de ello hasta me hizo un guiño. Me miraban atarídos por mi vestimenta. Pantalón blanco muy delgado y ajustado y camisa beige (té con leche). Seguí mi caminata a unas tres cuadras de ahí había un hombre solo, frente a un espejo ( se estaba afeitando) Vestía pantalón de jean muy gastado y cortado como bermudas y nada más. Piel canela. Me atrajo muy fuertemente ese cuerpo musculoso, casi sin vellos. Pasé, me saludó y sentí su mirada detrás mío. Caminé un poco más de una cuadra y decidí regresar. Cuando llegué a él me miró y dijo "hola, qué calor infernal que hace no?" Yo respondí "sí, la noche está para dormir con aire acondicionado a full". El dijo "yo daría cuanquier cosa para dormir con aire acondicionado". Aproveché para decirle que lo invitaba a tomar unas cervezas a mi casa, que tenía aire. El me dijo, "si no es muy lejos, porque tengo que salir de acá a las 7" Le dije que yo lo llevaba y lo traía en mi auto y que era a unas 20 cuadras. Lo pensó unos segundos y aceptó. Se colocó una camisa negra. LLegamos a mi depto en capital. Un piso 17. Le fascinó la vista desde el ventanal. Le dije que se ponga cómodo y fui por las cervezas. Cuando volví estaba sin la camisa y descalzo. Yo también quedé igual. Prendí la tele puse un video. Cuando apareció en la pantalla de una pareja normal en pleno sexo anal, dijo "Qué poronga que se está comiendo esa", y reía mostrando su hermosa dentadura. Se tocaba el bulto, yo ya había reparado en el volumen que encondía ahí. Se soltó unos botones de la bragueta. Yo estaba atento a todo y le dije que si quería que lo aliviara un poco. me dijo "para eso vinimos, hace más de 10 días que no cojo". Me coloqué de rodillas entre sus piernas y le dí unos besos a su pija por encima de la ropa y él agarró mi cabeza apretándola sobre su entrepierna. Se sacó el bermudas y el calzoncillos, y me ofrecío una pija impresioante que yo besé, desde las bolas hasta el glande. Le pasé la lengua por la punta. Y comencé una mamada que lo volvía loco. Era una pija larga gorda y con el glande todo afuera. Me la metía como a la fuerza y gemía fuerte. Lo masturbé mientras le chupaba las bolas y hasta me permitió poner mi lengua en el culo. Hice eso un rato, Y creía que en cualquier momento largaba chorros de leche porque sus jadeos eran cada vez más intensos. Pero me detuvo y me dijo ponete boca aabajo en la alfombra que voy culiar. Yo temblé porque esa poronga me iba a detruir. Pero no me dio alternativa. El me agarró, y me puso en el piso, boca abajo y con un almohadón me hizo levantar el culo. Agarró un forro, se lo puso y con un poco de gel se frotó la pija y me puso en el culo y metió un dedo, despúes dos. Sentí mucho placer por eso. Me había dilatado bastante y apoyó la punta de la pija, empujando lentamente pero sin detenerse. Se movía muy despacio hasta que entró toda. Ahí empezó el movimiento salvaje. Gemía, o mejor dicho aullaba como lobo. Yo Sentía el peso de su enorme cuerpo en mi espalda y las bolas golpeandome las nalgas. Él sostenía mis caderas como para evitar que me escape (jaja, yo apenas podía moverme) Acabó con arremetidas brutales y dejó caer su cuerpo, sin sacarla. Yo creo que me dormí. Me despertó cuando la sacó y dijo, debe ser muy tarde, ¿vamos?. Yo le imploré que se quede que lo llevaría a las 6 de la mañana. Teníamos 4 horas. Aceptó y nos dormimos. El reloj me despertó a las 5:45. El dormía como un toro. Tenía la pija semi erecta, No pude con mi genio y me la metí en la boca. Se despertó y tomandome la cabeza me cogió la boca. Después se empezó a masturbar sobre mi lengua hasta que acabó llenándome la boca le leche. Nos fuimos a dar una ducha. Lavé ese precioso cuerpo. Nos vestimos y nos fuimos. El se iba a Uruguay, estaría una semana con su mujer y volvería a pasar por Buenos Aires en 10 días más o menos. Quedamos en contacto. Después les cuento lo que pasó cuando llegó con un acompañante de chofer.
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